The friend is your trend
A decir verdad, tras haber amueblado este blog con 2 artículos bondadosos, considero que ya llegó el momento de romper el hielo, atrofiar la realidad laboral, y desencadenar la controversia virtual. Entre la estirpe profesional financiera predominan varios dichos, entre los cuales, quiero destacar el siguiente: "the trend is your friend" (respeto de la tendencia del precio del activo financiero en cuestión, es decir no operar en contra de ella; y es que si el mercado huele sangre... irá directo a atizar al valor). Invirtiendo el orden de palabras brotaría una buena lección de cara a desenvolverse bien en la industria financiera (que no en el mercado financiero...): "the friend is your trend". Traduciéndolo al romano paladino, tus contactos son tu moneda de cambio, y por tanto tu vector de generar una esperanza matemática positiva en el ámbito profesional. Sí, lo sé, no estoy aportando nada nuevo. ¿Pero a caso lo cotidiano no habría que evaluarlo para proceder en consecuencia a darlo por válido o por el contrario desecharlo de nuestra sociedad?
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Preguntas sin respuestas halladas
En la universidad nos impusieron la consentida costumbre de empaparnos de lo macro antes que de lo micro, lo cual es discutible. Siendo fiel a esta doctrina, os planteo una serie de preguntas, que en mi humilde opinión, desentrañan las desdichas que engominan nuestro sistema financiero mundial:

- La relación asimétrica entre China y EEUU --> genera una inestabilidad en términos de flujos financieros que se traslada a los mercados variopintos. Teóricamente las economías desarrolladas son las que exportan capital hacia las economías en desarrollo (que a priori se consideran deficitarias y demandantes de capital). Pero la praxis aflora otra lección: China (economía emergente) financia a EEUU (economia desarrollada). ¿Qué repercusiones socio-económicas habrá en el corto, medio y largo plazo?
- Las innovaciones financieras --> ejemplo: JP Morgan lanza al mercado un determinado estructurado o un instrumento financiero ocurrente y complejo; la lógica de la industria de la banca, conduce a que en un espacio mínimo de tiempo, todos los competidores copian el producto y lo acaban incorporando pues a su oferta de servicios. La crisis actual ha hecho patente un evidente peligro: los imitadores no entienden o malinterpretan los riesgos que acarrean y límites del producto financiero en cuestión. ¿Posible solución: permitir que se patenten las innovaciones financieras (es decir, aplicar la lógica de la industria farmacéutica)? ¿O al ser una industria íntimamente conectada, no sería viable?
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Preámbulo del becario
Antes de comenzar a analizar la malcriada industria financiera, a la cual pertenezco, he de trasladarles mi orgullo de conocerles y presentarme: soy Paticandi, un joven que decidió tras una ponderación de prioridades de índole personal, inmiscuirse en las finanzas para desarrollar aquello que tildan de “vida”.
Resumiendo muy brevemente, mi motivación fue la siguiente: ¿Qué objetivo principal he de marcarme en la vida? Cambiar aquéllo que considero necesario para el desarrollo de la humanidad. Pero… ¿Qué me faculta a poder llevar acabo esos cambios? El poder. ¿Y cuál es el poder verdadero en nuestra sociedad de hoy en día? El poder económico. ¿Cómo se puede objetivamente alcanzar ese poder? La pregunta era bochornosamente banal, pero encontré 3 posibles respuestas; heredando un patrimonio empresarial sólido (es decir, siendo un Entrecanales, Del Pino, Botín…), a través de la economía real (lanzar un producto/servicio al mercado que genere un nuevo abanico de posibilidades mercantiles; ej: Bill Gates con Microsoft), o por la gracia de la economía financiera (ej: gestor). La primera posibilidad era definitivamente impensable. La segunda acarreaba una competencia sin precedentes y un coste temporal que no podía asumir (dado que tenía que empezar a generar renta para sobrevivir). La última de las alternativas era viable, se adecuaba a mi perfil (buscaba un empleo que ponderase más la calidad del hacer que la cantidad de tiempo invertida en el obrar, con vocación internacional, y que estuviese entrelazada con otras industrias).
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