Ensayo sobre dark pools. Parte 1
No pretendo realizar un ensayo sobre las calas en las que fondea la libertad financiera. Pero debería aventurarme.
En efecto el siglo XXI, es y será el vivo resplandor del delirio que supone la libertad financiera.
En un primer compás de nuestro análisis nos adentraremos a discernir los diferentes tipos de mercados existentes en la actualidad y depositar de este modo una cierta claridad en el portal de los darks pools.

La forma en que han nacido las Bolsas mas relevantes y activas del mundo (bajo un árbol la de New York y en un café la de Londres) es manifestación de la capacidad que tienen de cubrir sus necesidades las comunidades humanas que se mueven en un marco de libertades. Esas mismas Bolsas que un día fueron fruto de la espontaneidad, fueron creando su propio marco jurídico, salvaguardando consecuentemente su prestigio y el todo poderoso interés colectivo. Todo ello, se une a un fin preponderante en nuestros días: facilitar la circulación financiera y la asignación de recursos monetarios al sistema productivo de un área geográfica. Fruto de todo este vector humano es el Mercado Organizado de valores, es decir todo mercado constituido que ofrece un lugar o medios que permiten al conjunto de compradores y vendedores estar en contacto de manera regular y que garantiza la correcta conclusión de las transacciones. La Bolsa de Madrid ilustra esta categoría de mercado.
Cuando los viejos cauces resultaron insuficientes para filtrar las nuevas corrientes, la libertad que propicio el nacimiento del mercado precedente, se engorda hermosamente para estimular la aparición de mercados paralelos, que si bien han aportado soluciones también han suscitado problemas. La diferenciación más importante entre el mercado organizado y el paralelo es que el primero da origen a la formación de una cotización, mientras que el segundo da origen a un precio que solamente sirve de base a una transacción inter pares concreta.
A continuación recalcamos las características de todo mercado paralelo:
- no tiene porque estar regido por disposiciones legales o reglamentarias.
- la actuación de los intermediarios no esta regulada de manera agrupada.
- las operaciones se canalizan virtualmente o por medios de tecnología moderna.
- las operaciones no son obligatoriamente publicadas.
- los precios de las transacciones no adquieren rango de cotizaciones oficiales.
Ahora bien, en el seno de esta segunda categoría de mercado, se integran 3 subtipos de mercados:
a) aquellos mercados que son el resultado de la agrupación de una serie de Bolsas, instituciones oficiales, que no tienen rango de primera Bolsa centralizada. Euronext (Bolsa de Paris, Ámsterdam, Bruselas, Luxemburgo y Lisboa) y OMX (Bolsa de Estocolmo, Copenhague, Oslo, Islandia y Helsinki) son el orgullo de esta categoría.
b) El aclamado mercado OTC (over the counter), consecuencia del desbordamiento de la Bolsa de New York por el dinamismo empresarial americano.
c) Aquel mercado que esta formado por el cúmulo de operaciones que se realizan entre las diversas entidades financieras, sin proceso de intermediación. A mi juicio, susceptible de critica, los llamados “darks pools”, que analizaremos al detalle ulteriormente, se encuadrarían en este punto.
Una vez esbozado los distintos mercados existentes, adentrémonos en el apasionante mundo de los dark pools.
En las ultimas dos décadas el panorama bursátil ha sufrido una transformación considerable, promovida principalmente por el denominado proceso de desmutualizacion de los mercados, que ha supuesto un cambio en la orientación de la gestión de las sociedades rectoras de los mercados hacia objetivos de rentabilidad y eficiencia semejantes a los del resto de sociedades cotizadas, y por lo tanto sometidas al juicio de la comunidad inversora. Por su parte el impulso tecnológico y el carácter liberalizador de la regulación en el seno de la UE han debilitado el tradicional monopolio de las bolsas al permitir la entrada en juego de los sistemas alternativos de contratación, sumamente competitivos en lo que se refiere a los costes de operación y negociación. Este nuevo jugador no debe considerarse por parte de las Bolsas como un contrincante que lidera el ocaso de su existencia, sino mas bien, como una motivación por el buen hacer, en vistas de promover una modernización constante de las infraestructuras de contratación y liquidación para que éstas sean cada vez mas eficientes (menos coste), asegurando a la larga mayor bienestar para nuestro sistema financiero, flujo sanguíneo de la economía.
Fue durante la extensión de los ’90 cuando emergieron los ATS (Alternative Trading Systems) cuyo exponente mas mediático son los ECN (Electronic Communication Networks), es decir nuevos mecanismos de intermediación surgidos al calor de las nuevas tecnologías y que básicamente consisten en plataformas de negociación electrónica que permite a los usuarios lanzar ordenes de compra-venta sobre todo tipo de instrumentos financieros de forma anónima.
Los ATS suponen pues la perdida de exclusividad en la contratación de determinados activos (equities, derivatives,…) e impulsan el inicio de la perdida de cuota de negociación por parte de las Bolsas de Valores tradicionales, ya que con el tiempo se ira trasladando la negociación de titulos a los ATS, en virtud de los menores costes operativos que llevan aparejados.
La pradera árida de antaño era imagen y semejanza del reinado déspota de las Bolsas de valores. La década de los ’90 no solo debe ser recordada pues por la claudicación de la URSS, el drama yugoslavo, el paradigmático tratado de Maastricht, el nacimiento de la era “Chirac President”, o la elección del carismático William Jefferson Clinton en el otro lado del Atlántico, y otras múltiples eventualidades… sino también por el descubrimiento del fuego (ATS) en un rincón (USA) de la pradera reseñada unas líneas atrás. La rapidez que abrazó la propagación de dicho concepto, evocaba la energía desprendida por AC/DC en “Shot down in Flames”. Era inevitable. La aridez del sistema financiero, unido a la llama propugnada por los iniciales ATS, concedieron sus frutos en esta nueva década: el incendio de la pradera.
En efecto, en la actualidad, existen una multitud de derivados de sistemas alternativos de negociación: los Crossing Networks, los dark pools, los MTF… Todos ellos, con una encrucijada funcional en común: representar alternativas de liquidez para los sujetos del sistema financiero. Primero la cerilla, después el incendio. Primero los ATS, después la orgía financiera.
Resulta pertinente destacar el impulso normativo que están viviendo en la actualidad los ATS en Europa. Y es que la directiva MiFID no sólo acaba con la “concentration rule” que exigía el paso obligado por las Bolsas oficiales, sino que expresamente prevé la creación de plataformas o “liquidity pools” alternativos susceptibles de competir con las Bolsas en la contratación de activos financieros.
La realidad es que el actual escenario de mercados que consagra MiFID hace mucho más viable una fusión trasatlántica. El motivo es bien simple. Hasta ahora las Bolsas europeas funcionaban en régimen de monopolio como indicábamos con anterioridad, con carácter nacional. En cambio las Bolsas americanas han convivido en un régimen bastante similar de competencia entre Bolsas y otros “liquidity pools”, mercados, ATSs, … al que pretende alcanzar MiFID. De este modo BME, entre otras, deberá mover ficha en un futuro próximo sino quiere verse aglutinada por el dinamismo de los “liquidity pools”.
En 1998, la SEC oso definir el concepto de Crossing Networks (CN) como: “systems that allow participants to enter unpriced orders to buy and sell securities, these orders are crossed at a specified time at a price derived from another market”.
Considero necesario conceder un tiempo de lectura al “Tilec Discusión Paper” elaborado por Tilburg University (ISSN 1572-4042) en el cual se realiza un analisis exhaustivo sobre los CN, retratando su estructura institucional, las consecuencias inevitables (perspectiva abstracta+ pragmática) de la competencia existente entre los CN y los mercados tradicionales (así como con los Dealer Market) y el diseño pulido de esta categoría de ATS. Especial hincapié habría que hacer en el apéndice del informe, que nos traslada bajo un modelo matemático simplificado, pero muy ilustrativo, “el porque” y “el cuando” un inversor potencial decide utilizar el CN en contraposición con los Dealer Market convencionales.
Ahora bien, ¿En qué consiste realmente un dark pool? ¿Cuál es su implicación en la praxis?
A modo introductorio, resulta llamativo, no ya que la literatura de esta realidad financiera sea excesivamente escasa (lógico, teniendo en cuenta su nacimiento reciente), sino mas bien el déficit de entendimiento que persiste en los usuarios de los dark pools. En efecto como muestra la encuesta elaborada por Greenwich Associates y concluida el 15 de agosto de 2008 (encontrada en Bloomberg), dos tercios de los brokers y dealers que usan los dark pools, no son capaces de explicar las características exactas que configuran la operativa en el dark pool que utilizan.
Un donativo: “Another industry survey is showing that many buyside traders don’t know enough about what goes on within the confines of the dark pools they use”. James Ramage, 22-08-2008 WSJ.
Esta misma realidad recibe el honor de un multi-bautizo dentro de la literatura: dark pools of liquidity; dark pools; dark liquidity; upstairs market.
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