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25 noviembre, 2010 | 19h:49min | 13 comentarios

Los negocios chinos en España

Ante la gran cantidad de negocios chinos que abren en España casí diariamente, y sobre todo ante todo el ruido que generán con su tributación de estos negocios, he querido arrojar algo de luz al asunto y he pedido a Jose Antonio Sanchez, Jefe de estudios del Centro de Estudios Financieros que nos explique como funcionan los negocios chinos.

 Sin duda un muy buen articulo que nos ayuda a comprender como están florenciendo en cualquier ciudad española, pequeños negocios regentados por chinos ´.

 

El florecimiento de los comercios chinos en España. ¿Ventaja competitiva o ventaja fiscal ?

John Steinbeck, en su libro “Al este del edén”, en el año 1952 utiliza al chino Lee  para expresar el multiculturalismo que ya caracterizaba a la sociedad norteamericana, y las peculiaridades de la cultura china, entre las que se encontraba la garantía de toda la familia por las deudas de cualquiera de sus miembros, así como la honda responsabilidad que asume cualquier miembro de la familia que pide un préstamo, para que la deuda asumida no llegue a ser una carga para la familia.

Con la distancia de los años transcurridos, casí podemos asegurar que el éxito de los comercios regentados por inmigrantes chinos, y cada vez ya más por segundas generaciones, que proliferan por las distintas ciudades de España, y de Europa, se debe más a la austeridad de su modo de vida, a su cultura, a sus peculiares sistemas de financiación, que mantienen en los países a los que llegan, y a su esfuerzo personal por sacar adelante sus negocios, y en ningún caso a aprovechamientos especialmente estudiados del sistema tributario o elusivos del mismo.

Es más, como inmigrantes que son, en la mayoría de los casos cumplen quizás más escrupulosamente con las exigencias, al menos fiscales, que les corresponden. Si incurren en infracciones tributarias, como cualquier contribuyente,  lo hacen normalmente, salvo excepciones, por desconocimiento de la normativa tributaria, la cual es tan compleja y extensa que, incluso los mejor asesorados tienen dificultades para cumplir con ella, a lo que hay que añadir la voracidad de la Hacienda Pública, de la que, por otra parte, nadie escapa, sufriendo las inspecciones y sanciones que procedan en cada caso.

Por tanto, el éxito de estos comerciantes hay que atribuírselo más a ventajas competitivas, organizativas, sociales, económicas o financieras, que a un aprovechamiento eficiente o defraudatorio del sistema tributario español, debiendo descartarse la idea, que quizás ha circulado, de que los comerciantes chinos no pagan impuestos.

Analizando paso por paso los distintos tipos de negocios a los que más habitualmente se dedican los inmigrantes chinos, podemos empezar por los comercios de alimentación. Estos, normalmente, serán llevados como empresarios individuales, por personas físicas, titulares de los mismos, que tributan en el IRPF, y determinarán sus rendimientos habitualmente mediante el régimen de estimación objetiva, conocido por el “sistema de módulos”, como también en el IVA utilizarán el régimen simplificado, también de “módulos”. En estos casos, la tributación se establece con una cuota fija, con independencia de los ingresos y gastos reales de la actividad, cuota que se establece en función de determinados parámetros o módulos, como por ejemplo el número de metros cuadrados del local,  el número de personas empleadas en la actividad, la potencia contratada, etc.

Respecto de los comercios comúnmente conocidos como “todo a 100” o tipo “Bazar” “chollos” de múltiples productos, también suelen operar como empresarios individuales, si bien en este caso, en el IRPF determinarán sus rendimientos por el método de estimación directa, normal o simplificada, computando los ingresos que obtengan en la actividad y deduciendo los gastos en que incurran y que estén correlacionados con los ingresos, como pueden ser los costes de aprovisionamiento de los productos que venden, la seguridad social de titular de la actividad, los suministros, los arrendamientos, los costes de reparación y conservación, y las amortizaciones, principalmente.

Si los negocios chinos, se acogen al régimen de estimación directa normal deberán llevar contabilidad conforme al código de comercio. No es necesaria la llevanza de contabilidad en el  régimen de estimación directa simplificada, si bien hay que llevar los libros registro de ingresos y gastos. En este régimen de estimación directa, simplificada, no es posible deducir gastos en concepto de provisiones, pero sí se permite deducir un tanto alzado, del 5% de los rendimientos netos, en concepto de gastos de difícil justificación.

En tercer lugar, nos encontramos también con los negocios dedicados a la restauración, restaurantes chinos, que pueden estar en el IRPF bien en régimen de estimación objetiva, bien en régimen de estimación directa, normal o simplificada, siempre que se trate de empresarios individuales. En el régimen de estimación objetiva, módulos, la tributación consiste en una cuota fija en función de determinados parámetros, normalmente el número de metros cuadrados del local, el número de mesas del mismo, etc. Si el restaurante se explota a través de una sociedad mercantil, la tributación se realizará a través del Impuesto sobre Sociedades, en el régimen general, aunque puedan aplicarse, como a cualquier otra empresa, los incentivos fiscales para las entidades de reducida dimensión. El tipo de gravamen general del Impuesto sobre Sociedades es del 30%, aunque tratándose de entidades de reducida dimensión (aquellas que tienen una cifra de negocios anual inferior a 8 millones de euros), el tipo de gravamen es del 25% hasta los primeros 120.202,41 euros de beneficio, y del 30% a partir de ese importe.

Por último, podemos referirnos a los grandes distribuidores de productos, mayoristas chinos, muchos de ellos localizados en determinados polígonos industriales (es muy conocido el situado en la localidad de Fuenlabrada, Madrid), en los que la explotación del negocio siempre es a través de sociedades, anónimas o limitadas, y en los que la tributación tiene lugar en el Impuesto sobre Sociedades, en el régimen general normalmente, es decir, tributando al tipo del 30%, como cualquier otra sociedad.

Por tanto, no hay ventajas o comportamientos especialmente distintos de este tipo de negocios llevados a cabo por los comerciantes de origen chino, debiendo buscar su éxito o proliferación en otro tipo de factores, como hemos indicado al inicio de estas líneas.

 José Antonio Sánchez García, Jefe de Estudios del Centro de Estudios Financieros www.cef.es

 

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